¿Quiénes somos?

Ajeno a la visión estereotipada que de Cuba se tiene, la Casa Obrador, nace de la necesidad de dar a conocer la cultura cubana, mostrar su mundo creativo contemporáneo, sus vericuetos y verdades intrínsecas, cómo el talento descubre la Isla más auténtica en sus raíces, haciendo de la literatura y las artes plásticas un aporte único.

La Casa Obrador propone una mirada abierta a la otra Cuba: la del espíritu noble y emprendedor, la continuadora de tantas generaciones donde el verbo literario ha aportado figuras de renombre como José María Heredia, Gertrudis Gómez de Avellaneda, José Martí, Nicolás Guillén, Dulce María Loynaz, Alejo Carpentier, José Lezama Lima y Virgilio Piñera.

En las artes plásticas, la bitácora histórica de la isla reúne nombres como Esteban Chartrand, Armando Menocal, Víctor Manuel, Carlos Enríquez, Eduardo Abela, Fidelio Ponce de León, Mariano Rodríguez, René Portocarrero, Amelia Peláez, Wilfredo Lam, Rita Longa, entre otros. De ellos toman las nuevas generaciones, representadas en la Galería Obrador, todo un quehacer plástico que se vierten en arte multifacético y actual, expresión de la pluralidad de concepciones estéticas que representan la realidad cubana contemporánea.

El trabajo de la Casa Obrador está dirigido a aquellas personas que deseen descubrir la obra de los artistas cubanos de hoy que merecen una difusión ajena al fetichismo que rodea la imagen de Cuba como una tierra caribeña conocida por sus atractivos turísticos: ron, tabaco, playas… Tales atributos, aunque forman parte de su identidad, no la definen como pueblo.

Es en este país donde la subsistencia diaria estimula el derroche constante de una creatividad ilimitada y el surgimiento de personajes y hábitos pintorescos —a veces tristes, a veces insólitos—, un sinfín de talento canaliza las vibraciones insulares para mostrarnos la realidad del país a través de su literatura y de una visualidad desconocida, que a la Casa Obrador le interesa divulgar.

La Casa Obrador ofrece en su sede en Santa Clara un ambiente acogedor y reconfortante. La música, seleccionada con riguroso esmero, habita allí como otro personaje auténtico y universal. Su cafetería reúne valiosos momentos de interacción de pensamiento y disfrute intelectual mientras se degusta un exquisito café.

Para el lector de estas líneas vaya, pues, la realidad diferente de una Cuba llena de talento y belleza.